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  • Por Culpa de Eva

Las Mamás de 40 y +!

¿Eres una mamá de cuarenta? Eres de aquellas que siente que la maternidad le llegó “algo tarde” pero que seguro es igualmente una experiencia maravillosa, seguro te sentirás identificada con muchas de estas experiencias de Mariana Rojas, sigue leyendo:

Llegué a ser mamá más tarde de lo que llegaron muchas de mis primas, amigas y conocidas.

Siempre quise ejercer ese rol, pero al mismo tiempo también quería hacer otras cosas que me distraían del paso anterior al de la maternidad que es engendrar.


Después de casarme, mi esposo y yo no practicábamos ningún método anticonceptivo porque planeábamos formar la familia en el momento que pasara. Los años corrieron y ese momento no llegó naturalmente, se convirtió en un asunto a atacar con seriedad, pero por alguna razón, siempre lo postergamos.

Con los años encima, una vez que decidimos ponerle el cariño necesario que implica formar un nuevo tipo de familia, nuestro paseo por el camino de la fertilidad fue relativamente fácil en comparación con el de muchos otros que han tenido una travesía un tanto más complicada.

Y así, un ratico después de los cuarenta, nos embarcábamos en esta aventura.

La maternidad es definitivamente eso “una aventura”; porque en el camino no tienes certeza de qué va a pasar, qué tipo de bebé te va a tocar o cuánto apoyo vas a recibir/permitir de todos los que te acompañan en tu viaje. Nada más cierto que el dicho que reza: “Hace falta una aldea para criar a un niño”.

Ser madre siempre implica muchos retos, yo no puedo hablar de cómo es ser madre a los 20 porque no me tocó serlo a esa edad, pero supongo que la dinámica y los desafíos son distintos según transcurren los años.

Cuando me propusieron escribir estas líneas, por supuesto pensé que mi enfoque podría ser sobre la demanda física, tengo más de 40 y no tengo la misma energía que tenía hace 20 años; sobre el cambio en mi estilo de vida, es difícil asumir compromisos más permanentes cuando mis prioridades ya no giran en torno a mí y mis necesidades, sino a las de un bebé que necesita estabilidad, rutinas, amor y seguridad; o sobre la diferencia en el estilo de crianza, dicen que los “papás viejos” somos más permisivos, pero también protectores e incluso miedosos. 

Pero para mí, el aspecto más impactante de ser mamá después de los cuarenta ha sido el “tiempo”. Cada vez que veo a mi hijo pienso cómo es posible que no lo tuviera antes, así hubiese podido tener más tiempo de disfrutarlo y contemplar las diferentes etapas de su vida. 

Pero también entiendo que si lo hubiese tenido más temprano, no sería él, sería otro niño al que amaría igualmente con locura, pero no él, y honestamente “no puedo imaginar mi vida sin tenerte justamente a ti a mi lado hijo mío”.

Más que pedir, me gusta practicar el agradecimiento, rezar y compartir mis penas con Dios a fin de hacer mis cargas más livianas. Pero inevitablemente, además de salud y prosperidad, siempre pido a Dios “tiempo”, tiempo para ver a mi hijo crecer, para sostener su mano hasta que él lo considere necesario, para criar un ser humano íntegro, de valores, principios y buenos sentimientos, para llenarlo de amor a fin de sembrarme en su corazón y acompañarlo cuando ya no esté presente físicamente en este plano. Todas mis acciones se basan en cómo aprovechar al máximo ese tiempo con él que siento tan limitado.

Sólo puedo hablar de mi experiencia, y en lo que se refiere a ésta mamá de más de cuarenta, puedo decir que tener a mi hijo a esta edad me hizo apreciar ese milagro más de lo que hubiese podido en mis veinte. 

Ser mamá de más de cuarenta tiene implicaciones físicas, sociales, culturales y hasta económicas. Pero para mí, lo más importante ha sido tener la posibilidad de vivir un amor hasta ahora desconocido, tener las herramientas necesarias para apreciarlo y absorber como una esponja todos los momentos que vivo con mi hijo porque quiero disfrutarlo lo más que me sea posible.

No importa si somos mamás de veinte, de treinta o de cuarenta, lo único que tenemos todas en común y como cierto es el amor infinito e indescriptible a esos seres tan perfectos que nosotras tan imperfectas logramos concebir.



La maternidad es una experiencia increíble y a cada quien le toca en su momento, esperamos que hayas disfrutado este artículo, quisiéramos conocer tu experiencia, cuéntanos ¿a qué edad te convertiste en mamá y como fue el proceso?

Te dejamos información de nuestra escritora de hoy:



Mariana Rojas

Comunicadora Social

marianna.rojas@gmail.com


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